Historia, narración, quizá sueño o invento de un ser (humano o persona)
Cuenta la leyenda, o quizá fuese simplemente un invento, que hace muchísimo tiempo, aunque nadie dijo nunca cuanto, es más algunos preferían mencionar que era algo por ocurrir, mientras otros afirmaban que sucedía en este mismo instante, que en algún lugar del universo, o de la tierra o de la ciudad, quizá aquí mismo donde nos sentamos, existía una especie de universo llamado realidad, en que unos extraños seres (humanos) poseían la capacidad de volar, no tenían alas, o quizá sí, aunque nadie las podía ver, pero flotaban a su antojo por los parajes que los rodeaban, más alto o más bajo, más lejos o a ningún lugar, pero todos podían hacerlo, y lo hacían.
Un día o dos o tres o desde siempre ocurría algo malo, muy malo, tan malo como el centro de la tierra una tarde de lágrimas, era un fenómeno doloroso, muy temido aunque inevitable… estos seres (personas) perdían parte de la magia que poseían y dejaban de volar, simplemente, aunque de forma muy compleja, empezaban a caer, eternamente caían y caían, precipitándose a la nada.
Andaba volando una tarde, aunque al ver el sol ocultándose se podría decir que llegaba la noche y viendolo aparecer por el horizonte quizá lo llamaran mañana, un extraño ser (como todos, gente), yo, o tú, derepente aquel, cuando el fallo de la evolución relució en sus pupilas, y empezó a precipitarse, trató de luchar contra la caida, trató de volar, gritó, fuerte, muy fuerte, casí tan alto como el silencio, tan callado como las inertes estrellas, pero no pudo, simplemente calló y se dejó vencer, se dejo caer, cruzó los brazos abrazándose a si mismo y se entregó a la nada. No había pasado un segundo cuando un ejército de rostros conocidos apareció sobre él, volando en su dirección, con los brazos extendidos, gritando su nombre, pero el extraño ser, yo, o tú, o derepente aquel, no atinaba a reaccionar observaba las faces, analizaba sus expresiones, trataba de comprender y no podía, tan sólo se dejó llevar por algún extraño impulso y estiró los brazos, como por arte de mágia, mejor dicho, como por arte de aquel ejército, empezó a flotar, nuevamente, es más, a flotar más arriba que nunca, rodeado de todos aquellos seres (humanos, personas), olvidó el fallo y pudo flotar a su antojo, danzando al aire, sonriendo.
Pasaron así unos días, horas, segundos o años, y ocurrió otra vez, el fallo del corazón, de la mágia, de los seres o de la niebla, pero esta vez no fue él mismo, sino los miembros de ejército los que dejaron de volar, empezaron a precipitarse, uno a uno, el resto del ejército seguía mirandolo, asegurándose de que aún volaba sin ver como caían algunos, entonces se decidió a actuar, voló en dirección al infinito, a la nada o al todo pues ahora aquella era la dirección de quienes quería, abajo, precipitándose al vacío, voló lo más rápido que pudo, estirando sus brazos, pero los que caían no hicieron lo mismo, sólo le miraban dejándose caer, abrazándose ellos mismos, el extraño ser seguía volando, tratando de alcanzarlos, pero lo unico que rozó fueron restos de lágrimas ajenas con su mente, que flotaban en el camino a la nada.

waooo muy chido, la netame gusto io e escuhado tantas ocsas y leido demasiados textos y ps una ves mas me adentre ala imaginacion de este relato¿?
que mas da esta muy chido…
bueno me tengo ke ir bye bye
atte.lucero de la noche